Una novela que no te dejará indiferente.

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Capítulo 6

Allison. 2 de Julio. Al mediodía. Londres.

Es la hora de comer y Will todavía sigue durmiendo como un tronco en la cama. Allison se desespera. En un par de días volverá a Madrid y quiere pasar todo el tiempo posible con su novio. Pero al parecer, esas no son las ideas de él. Will prefiere salir de fiesta con sus amigos y pasarse el resto de día durmiendo. Suspira. Son muy diferentes. Demasiado. Pero le quiere, y no puede remediarlo.

Apaga el fuego y coge un plato del armario. Se echa un poco de aquellos fideos que tanto le gustan a Will. A ella también le gustan, pero más bien los hace por él. Además, cuando se levante de la cama solo tendrá ganas de tomar algo caliente, reparador, para que se le pase lo antes posible la resaca. Porque está segura de que la tendrá.

Se sienta en la mesa, sola. Se echa un poco de agua en un vaso y bebe un sorbo. Está fría, pero lo agradece. Coge la cuchara, y después de coger un poco de caldo, se lo mete en la boca. ¡Qué rico le ha salido! Hacía tiempo que no lo salía tan bueno. Sonríe. Poco a poco está empezando a cocinar bien. Recuerda cuando llegó a Madrid a compartir piso con Ethan e Ian. No tenía ni idea de cocinar, pero Ethan le enseñó algunas de sus recetas. De hecho, fue él el que le enseñó a hacer el caldo para hacer fideos. Tiene ganas de verlo. Recuerda su preciosa mirada. Esos ojos verdes tan intensos, tan bonitos… Suspira. Ethan, desde siempre, le ha parecido muy guapo. Pero menos que Will… ¿o quizá no?

Will aparece en ese momento en la cocina. Allison sale de sus pensamientos y lo mira. Tiene una cara horrible. Está blanco, tiene ojeras y los ojos no la miran fijamente. Ella baja la mirada. Él se acerca y le da un beso en la mejilla.

–   Huele muy bien, cariño. – le dice Will mientras se pone un plato de fideos. Se sienta enfrente de Allison y la mira.

–   Sí. – dice ella. – Están muy buenos. – él los prueba.

–   La verdad es que están riquísimos.

Empieza a comer pero sabe que pronto Allison comenzará a hacerle el típico interrogatorio que siempre le hace. Pero esta vez se equivoca. Allison no dice nada. Come en silencio y sin apenas mirarle. No quiere hablar con él. No tiene nada que preguntarle porque sabe lo que le va a contestar.

–   ¿No me vas a decir nada? – pregunta Will extrañado.

–   ¿Qué quieres que te diga? – responde Allison secamente. Hay tensión en el ambiente.

–   No sé… normalmente me haces un interrogatorio post-fiesta. En cambio hoy…

–   En cambio hoy no te lo voy a hacer. Estoy cansada de que siempre me digas lo mismo: solo nos fuimos algunos colegas de trabajo a tomar algo. La noche se alargó y acabamos en una discoteca de fiesta. Ya me sé esa historia de memoria, Will. No quiero volver a oírla más.

–   Pero es que fue eso lo que pasó. – se defiende el chico.

–   Por eso mismo. Te creo. – miente la chica. Él olía a perfume de mujer. Y no era el suyo. – No quiero hablar más del tema.

Allison se levanta de la silla y recoge su plato que está medio lleno. Tira los restos a la basura. Se le ha quitado el hambre. En el piso con sus amigos no tenía que preocuparse de cosas como éstas.

 

Will. 2 de Julio. Al mediodía. Londres.

Ve como Allison se mete al cuarto de baño. Va a darse una ducha, cosa que él tiene que hacer también. Se toca el pelo. Le huele a humo, a bar. Se huele un poco la piel y abre los ojos. Le huele a aquel perfume que recuerda perfectamente.

Después de la cena, sus amigos le insistieron en que se fueran a algún bar a tomar algo. Él no pudo negarse. Ya iba algo tocado de la cena y tenía ganas de fiesta. Enseguida le vino a la mente Allison. Estaba sola en casa, esperándole. Pero él ya le dijo que llegaría tarde. Sonríe y se va con sus amigos al bar que suelen frecuentar de vez en cuando.

Allí, los cubatas no cesan de aparecer. Todavía no se ha bebido el último y sus amigos ya le están pidiendo otro. Muchos de ellos son solteros, aunque alguno que otro está casado y tienen hasta hijos pequeños.

El alcohol le va haciendo efecto. Pero no solo a él, sino también a todos los demás. Ve como uno de sus amigos casados empieza a tontear con una chica morena bastante mona. Él intenta advertirle de que está jugando con juego, pero él no le hace caso y sigue hablando y ligando con aquella chica. Will pasa de esa escena y se sienta en la barra. La camarera, que se ha fijado en él algún que otro día, se coloca enfrente.

–   Hola guapo. ¿Te pongo algo más? – Will levanta la cabeza y la ve. Es rubia. Muy guapa. Su cara le suena. Quizá de alguna otra vez. Lleva un escote bastante pronunciado que no deja nada a la imaginación.

–   No, gracias. – contesta él mientras mira su cubata aún lleno.

–   Cuando te lo bebas, avísame. El siguiente corre por mi cuenta.

–   ¿Y eso? – pregunta Will extrañado. O se lo parece o aquella camarera está ligando con él.

–   ¿No puedo invitarte a una copa? – la chica se apoya en la barra. Will no puede remediarlo y desvía sus ojos hacia su escote. Ella se da cuenta y sonríe satisfecha. Por lo menos, ha llamado su atención.

–   Cla, claro. – tartamudea.

–   Por cierto, soy Stephanie, aunque todo el mundo me llama Fanny. – él le estrecha la mano pero ella se acerca más a él y le planta dos besos, uno en cada mejilla.

–   Yo soy Will. – se queda mudo. No sabe que decir. La verdad es que aquella camarera le atrae mucho. Pero le viene a la mente Allison. Su Allison.

–   Salgo sobre las cuatro de trabajar. Si quieres… – empieza diciendo la chica. – podemos ir a tomar algo.

Will se queda sin palabras. No sabe que contestarle. Le apetece mucho quedar con ella, pero Allison… La chica espera ansiosa su respuesta. Tiene que darle una contestación. Ya.

–   De acuerdo. – le dije Will. La chica sonríe contenta. Él también sonríe.

–   Genial. Entonces… luego nos vemos.

Fanny le da un beso en la mejilla y se marcha de allí moviendo las caderas de un lado para el otro. Él la mira de arriba abajo. ¡Es muy sexy! ¿Por qué le pasa eso a él? Tiene novia, y la quiere. No puede serle infiel, aunque… alguna que otra vez ya lo ha hecho y ella no se ha enterado. Pero ahora quiere tener una relación seria, normal, como cualquier otra persona.

Mira a su amigo casado. Sigue con la chica morena cerca de una de las columnas del pub. Pero ahora no están hablando. Él le besa apasionadamente mientras una de sus manos de desliza por el glúteo de la chica. Ella se deja hacer. Suspira. Si su amigo casado puede… ¿por qué él no?

Las cuatro de la madrugada llegan antes de que se dé cuenta. Se le ha pasado el tiempo volando. El pub empieza a vaciarse. Algunos de sus amigos ya se han ido. Se levanta de la silla y todo empieza a darle vueltas. Ha bebido demasiado, aunque siempre bebe demasiado.

Sale del pub y se apoya en la pared de éste. Saca el paquete de tabaco de uno de sus bolsillos y se enciende un cigarro. Le pega una calada y tira el humo. Le relaja.

Oye la puerta abrirse. Mira hacia ésta y la ve. Sigue llevando ese escote que le vuelve loco. La mira descaradamente. Tiene un cuerpo estupendo. Dejaría a cualquier chico sin respiración. Ella lo ve y se acerca sonriéndole. Se pone enfrente de él, y cogiéndole la cara con sus dos manos, le besa dulcemente en la boca. Will no hace nada para remediarlo. Deseaba aquel beso, ¿por qué engañarse?

–   ¿Nos vamos, Will? – dice la chica con una pícara sonrisa en sus labios.

–   Por supuesto, Fanny. – le pega la última calada a su cigarro y lo tira. – Vámonos.

 

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3, 2, 1…

El momento se acerca…

Entre Mentiras.


Información

Bueno, como podeis leer en el título, esta entrada es solo de información. Cuando empiece a colgar los capítulos de la novela, será borrada.

Primero, y antes que nada, me llamo Leire y soy la escritora de la novela Pensando en ti…OTRA VEZ. Muchos me conocereis porque habeis venido de ese blog, pero otros muchos no. Esa novela todavía no tiene final, pero espero muy pronto poder terminarla.

Como podeis ver, el dominio wordpress es bastante diferente a blogger. Para ello, para poder haceros seguidores del blog, abajo del todo, teneis una especie de ventana que os pone “follow”. La única manera que hay de seguir el blog es insertando vuestro email. Pero no os preocupeis, porque a mi, en ningún momento, recibo vuestros emails ni nada por el estilo. A vuestro correo os llegará un email de confirmación. En él, podeis poner que cada vez que escriba una entrada, os informe de ello. Es bastante cómodo, aunque he de reconocer que todavía no me he hecho a este dominio.

Y, por último, recordaos que si quereis hacerme alguna pregunta podeis ir a Formspring o podeis pasaros por mi Twitter

Muchas gracias por leerme y os espero por aquí.


Entre mentiras.

Una novela que no te dejará indiferente.