Una novela que no te dejará indiferente.

Capítulo 4

Ethan. 1 de Julio. Al anochecer. Madrid.

Se levanta del sofá y va hacia su habitación a cambiarse de ropa. Ha quedado en una hora y todavía no se ha peinado. Se pone unos vaqueros y una camisa. Formal pero informal, como a él le gusta. Ha quedado con algunos de sus compañeros de trabajo para ir a cenar y tomarse algo.

Sale de la habitación y se dirige al baño a peinarse, aunque aún le dura el pelo de esa misma mañana. Se lo arregla y se lava los dientes. Sonríe al espejo, como suele hacer normalmente antes de salir a cualquier sitio. Si. Así va bien.

Está a punto de irse cuando recuerda que en la habitación está Nikkie. Tiene que avisarla, por si acaso sale y no ve a nadie. Tiene que acostumbrarse a que no está solo en casa. Piensa en escribirle una nota diciéndole que se va, pero lo piensa mejor y decide entrar a su cuarto y avisarla.

Llama a la puerta y espera obtener contestación. Nikkie, desde dentro, contesta con un tímido “adelante”. Ethan entra. Ella está en el escritorio, enfrente de su portátil de color rosa. Le pega. Es muy de chicas. Observa que en una de sus orejas lleva un auricular. Puede oír, a lo lejos, que está escuchando música, pero no distingue de qué tipo es.

–    ¿Qué pasa? – le pregunta ella al ver que él no dice nada mientras se quita uno de los auriculares.
–    Vengo para avisarte que me voy de cena con unos compañeros de trabajo. No sé cuando volveré. Para que lo supieras.
–    ¡Ah! – dice la chica. – Muy bien. Diviértete.
–    Gracias. – le sonríe. – Te voy a dejar mi número de móvil en la cocina, por si pasa algo, que puedas localizarme.
–    Perfecto Ethan. Estás en todo.
–    Lo intento. – le guiña un ojo. – Hasta luego, Nikkie.
–    Adiós.

Cierra la puerta de la habitación de Nicole y se va hacia la puerta de la entrada. Comprueba que en uno de sus bolsillos está el móvil, las llaves y la cartera. Sale de la casa sin no antes haberle escrito a Nikkie su número, como le había prometido.

Llega a la calle y abre la puerta del coche con el mando a distancia. Se sube en su Audi TT negro y se acomoda en el asiento. Le da a uno de los botones cerca del volante y la capota empieza a recogerse. Enseguida, el coche se hace descapotable. Mete la llave en el contacto y arranca. En tan solo unos segundos, el coche está en marcha dirigiéndose hasta el restaurante acordado.

Aparca el coche y entra en el restaurante decidido, seguro de sí mismo. En la mesa ya están la mayoría de sus compañeros. Saluda con la mano a todos y se sienta en una de las sillas vacías. Todos sus compañeros ríen a la vez que conversan tranquilamente. Es una cena entre amigos, sin malos rollos.

Después de la cena deciden ir a un conocido pub en el que solo entra la gente más famosa de la ciudad. Allí ya los conocen y les dejan entrar sin poner ningún impedimento.

Dentro, las copas parece que las regalen porque no paran de pedir una, y otra, y otra… Sobre la cuarta, Ethan empieza a perder el control de su cuerpo por lo que decide no beber más durante la noche. Pero en ese momento, una chica muy guapa se le acerca y empieza a flirtear con él. Ethan no pone impedimento y se deja seducir. Le gusta que coqueteen con él, y que sean ellas las que lleven el control de la situación. Hablan y hablan, y entre esas palabras surgen besos y más besos. Apasionados. Con ganas. Con deseo.
Ella le sugiere ir a su casa y él no se niega. La llevaría a su casa, pero pronto recuerda que ya no vive solo. Que hay una preciosa chica en su piso conviviendo con él. Si, la verdad es que Nikkie es muy guapa. Y tiene un cuerpazo.

Baja de las nubes y vuelve a la realidad. El ligue de esa noche sigue delante de él. La acompaña hasta su coche y juntos se van en el Audi TT negro listos para vivir una noche de pasión, deseo y sexo. Mucho sexo.

Nicole. 2 de Julio. Al amanecer. Madrid.
Abre los ojos y ve como un rayo de sol se cuela entre la persiana, atraviesa el cristal y le da directamente en los ojos. Intenta taparse con la mano, pero no da resultado. El sol le sigue molestando. Se da la vuelta. Nada. Ya se ha desvelado. Mira a la ventana. Por la luz que hay ya debe ser por la mañana. Quizá las ocho. O las nueve. Mira el reloj que tiene en la mesita y sale de dudas. Son las nueve y media de la mañana. Se hace el ánimo y se levanta de la cama.

Casi sin ver por dónde va, abre la puerta de su habitación y se va directa al baño. Quiere lavarse la cara, a ver si así se despeja un poco. Para no mojarse el pelo, se lo recoge en un moño. Se mira al espejo. No tiene buena cara, pero las has tenido peores, así que se conforma. Se lava los dientes y sale hacia el comedor.

Abre la nevera y coge el cartón de leche. Lo echa en un vaso limpio cogido del armario. No sabe a qué hora ha llegado Ethan. No ha oído la puerta en toda la noche. “Eso es que he dormido bien” piensa. Pero en ese momento alguien abre la puerta de la casa. Ella se asusta y pega un pequeño salto, pero pronto se da cuenta de que es su compañero de piso.

–    Buenos días, fiestero. – le dice mientras le da un sorbo a su vaso de leche.
–    Hola. – Ethan lleva unas gafas de sol. Se las quita. La chica puede ver sus ojos enrojecidos. Duda que haya dormido.
–    ¡Vaya! Menudos ojos llevas. ¿La noche bien? – deja el vaso en la pila, para lavar.
–    Perfecta. – le sonríe. – Pero me voy a dormir. Estoy muy cansado.
–    Lo comprendo. Buenas noches, Ethan.

Él le hace un gesto con la mano y se dirige hacia su habitación. Entra dentro y cierra la puerta. Nicole suspira. ¡Qué suerte tiene! Ella también hubiera salido la noche anterior. Aunque pensándolo bien, estaba muy cansada. Le ha sentado bien quedarse en casa durmiendo y descansando. El verano tiene demasiadas noches, y tendrá muchas ocasiones para salir de fiesta.

Vuelve a su habitación y se viste. Hace un buen día y decide salir a dar un paseo. Sola. Tiene un poco de miedo por si se pierde en la nueva ciudad. Pero ella es valiente y decidida. Coge todas sus cosas y las mete en un bolso. Se lo cuelga del hombro y sale de la habitación. Ethan seguro que está ya durmiendo. Normal. Ha venido cansado y con los ojos rojos. Apostaría a que aún iba un poco bebido. ¡Menuda fiesta se metería! Coge su juego de llaves que está en la entrada y sale de la casa dispuesta a visitar todos los lugares turísticos de la ciudad.

Allison. 2 de Julio. Al amanecer. Londres.
Adormecida, Allison se levanta de la cama y se dirige a la cocina a prepararse un café. Cargado. Muy cargado. Lo necesita. No ha podido pegar ojo en toda la noche. Y todo por culpa de Will. Ha estado esperándolo y él no ha aparecido.

Prepara la cafetera y se sienta en una de las sillas de la cocina. Se refriega los ojos con las manos. Debe tener una cara horrible. Ojeras hasta el suelo. No quiere mirarse al espejo. Sabe que se asustaría. Ese Will… le lleva por la calle de la amargura. Pero le quiere, y cuando el amor está por delante…

Empieza a salir el café. Allison se levanta y retira, rápidamente, la cafetera del fuego. Se echa en un vaso un poco de café y lo acompaña con algo de leche. Un poco de azúcar endulza el amargor de aquel café. Le pega un sorbo pequeño.  Quema. Quema mucho. Sopla un poco para enfriarlo y bebe otro sorbo. Aún está un poco caliente, pero le gusta así.

Oye como abren la puerta de la calle. La chica se pone de pie y va hacia donde proviene el ruido. Allí está Will, despeinado, con la corbata en la cabeza y la camisa arrugada. Ve que el cinturón lo lleva desabrochado. A saber que ha estado haciendo esa noche.

Allison suspira. Tiene  ganas de chillarle, de dejarle las cosas claras e irse de allí y no verle nunca más. Pero no puede. Quiere demasiado a ese chico.

Sin decir nada, le quita la corbata de la cabeza y lo acompaña hasta la habitación donde le ayuda a desvestirse. Él se queda en calzoncillos. ¡Menudo cuerpo tiene su novio! Por no hablar de su culo. Respingón, como a ella le gusta. Es perfecto. Le encanta. Pero le tiene harta. Muy harta. Noche si, noche también se va de parranda con sus amigos. Y ella tiene que aguantarlo cuando viene bebido más de la cuenta.

Le empuja con delicadeza y el chico se tumba en la cama. Allison recoge la ropa sucia de Will y se la cuelga en el brazo para echarla en el cesto de la ropa sucia. Él yace durmiendo en la cama. ¡Sí que es rápido! Allison suspira de nuevo. Si. Ese chico la va a volver loca.

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6 comentarios

  1. Catherine Mejia

    Ola!! tu blog está genial, me encantaria enlazarlo en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

    me respondes a munekitacat@gmail.com

    besosss

    Catherine

    9 enero, 2012 en 23:27

    • Hola! La idea me parece genial. En cuanto pueda me pongo en contacto contigo en la dirección que me has puesto.
      Un beso 🙂

      10 enero, 2012 en 11:20

  2. Henar

    Ay, ya casi me había olvidado de que te encanta dejarnos con ganas de leer más después de cada capítulo! Pero bueno, me gusta mucho que esta no sea una historia precipitada con “amor a primera vista”, así la hace más real. Un beso! 🙂

    10 enero, 2012 en 22:26

    • Hola!
      Es lo bueno de una novela. Que siempre te deje con la intriga y quieras leer más y más.
      Pronto subiré nuevo capítulo. Espero verte por aquí.
      Un beso. 🙂

      23 enero, 2012 en 09:25

  3. admiradora

    Y exactamente cuando piensas subir un nuevo capitulo? O ya has abandonado? Nos tienes impacientes!!

    7 febrero, 2012 en 19:59

    • Hola!
      Pues si puedo, hoy mismo. Siento la demora pero he tenido una serie de problemas personales y me ha sido imposible actualizar el blog.
      Lo siento.

      10 febrero, 2012 en 09:20

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